
Sarandí365 es el portal de noticias de la ciudad de Sarandí Grande y su zona de influencia.
sarandi365@gmail.com
El músico de Sarandí Grande Alberto Pignatta cumplió el año pasado cinco décadas de trayectoria en el universo musical, luego de que recibiera en 1974 su primer carné profesional como músico emitido por la Sociedad Floridense de Música, recordó el propio artista en entrevista concedida recientemente a Canal A+V, en la que recorrió detalladamente su trayectoria.
Su vínculo con la música se remonta a la infancia. “Como todo niño, tenía la aspiración de tocar un instrumento”, comenzó sus estudios de piano con la profesora Sonia Pozzi. Más adelante, se formó en guitarra con "Cacho" Labandera, en Sarandí Grande.
Desde entonces, el músico ha recorrido distintos géneros y agrupaciones. Integró primero la banda Los Párpados, que luego se transformó en La Brigada. A fines de los años 70 se incorporó al grupo Asfalto, de música beat.
"Estuvimos ahí hasta el año 77 o 78, cuando me contrataron para tocar en Asfalto, un grupo de aquel momento de música Beat, de Florida, y ahí estuve un par de años hasta el año 1980", recordó.
En 1980 fundó junto a Walter Adrién, Hugo Olivero y Pablo Barcos el Grupo Electrónico Irazú, con el que permaneció alrededor de 15 años.
En 1995 formó parte del conocido grupo Caracol, con el que grabó el primer disco de la banda. Más adelante, integró La Máquina junto a Freddy Martínez, y ya en la década de 2010 conformó Kalima con Pablo Pignatta y Federico Garabaño.
En los últimos años, se volcó de lleno al folclore, aunque sin abandonar del todo otros proyectos paralelos, como el Trío Guitarra Mía, un homenaje a la guitarra criolla con presentaciones teatrales, integrado junto a los músicos Federico Garabagno y Gustavo Santos, quienes también acompañan a la joven artista Lucía Chappe, formada en la academia de Alberto Pignatta.
Además de su carrera artística, el músico acumula décadas de experiencia como docente. "La experiencia de tantos años te va formando en una forma autodidacta para tratar de comprender porque cada alumno es uno en sí mismo y no hay dos alumnos iguales." “Cada alumno es un mundo”, reflexionó, destacando que la disciplina y el trabajo constante son más determinantes que las condiciones naturales para avanzar en el aprendizaje musical.