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Gustavo Santos, profesor y músico, compartió con Sarandí 365 un trabajo que profundiza en la figura del destacado payador y compositor Ángel Orestes Giacoy, natural de Sarandí Grande, al celebrarse hoy el Día Nacional del Payador.
El trabajo, que lleva por título "Ángel Orestes Giacoy", realiza un recorrido por la vida y obra de este importante representante de la música popular y folclórica uruguaya del siglo XX, y lo compartimos íntegramente a continuación.
"Ángel Orestes Giacoy"
Por Gustavo Santos
"La improvisación en la música forma parte de una expresión artística que ha estado presente a lo largo de la historia de la música en diversas culturas. En occidente, esta técnica o modo de componer se puede apreciar en algunas formas musicales como: Preludios, Fantasías, Toccatas, en el Jazz, en el Blues, entre otros. En los últimos años, por ejemplo, hemos vivido en nuestro país la influencia del freestyle. Una forma de hacer música improvisando, generalmente entre dos o más cantantes que compiten en un “duelo” tratando diversas temáticas. No dista demasiado esto de la tradicional payada de contrapunto que ha formado parte de nuestro folklore.
No existe un consenso con respecto a la etimología de la palabra “payador”, pero en general se define como: Cantor popular que improvisa sobre algún tema.
En el año 1996, el Parlamento uruguayo aprobó la ley 16.764, declarando al 24 de agosto como el "Día Nacional del Payador". Promulgación: 20/08/1996; Publicación: 29/08/1996 Registro Nacional de Leyes y Decretos: Tomo: 1; Semestre: 2; Año: 1996; Página: 247
"Artículo Único:
Declárase el 24 de agosto como el "Día del Payador", conmemorando el nacimiento del primer poeta gauchesco de la Patria, don Bartolomé Hidalgo".
"Este arte, quizá con menos popularidad en nuestros días, sigue despertando el interés en quienes disfrutamos aún de la música folclórica. Logra incluso impactarnos cuando somos conscientes de que lo que un Payador está cantando, es y será único por siempre. El sentir que expresa en su improvisación, esa musa de inspiración no atravesará de igual modo dos veces por su garganta.
Esta forma de expresión, de arte, de difusión y podríamos decir también de lucha, se ha manifestado en la mayoría de los países de nuestra región. Pueden diferenciarse en el nombre que reciben quienes lo practican, en la forma musical utilizada para su acompañamiento o incluso en la estructura de sus versos, pero la improvisación como manifestación cultural es la que las une a todas.
En nuestro país, según crónicas que algunos viajeros han dejado refiriéndose a esta expresión musical, podemos estimar desde cuando los payadores han estado presentes. Hamid Nazabay en su libro “Canto popular Historias y Referentes” dice lo siguiente al respecto: “En algunos casos hacen referencia a ellos como cantores o improvisadores, y a veces explícitamente como payadores. Dichas crónicas comienzan a surgir a fines del siglo XVIII; la de Concolorcorvo, sería la primera. Aunque la aparición del payador en la América colonial se registra desde el siglo XVII…”
Actualmente, los payadores y payadoras practican este arte creando su poesía en estrofas de diez versos octosílabos conocida como “décima espinela”, tañendo al mismo tiempo las cuerdas de una guitarra que canta una inconfundible Milonga.
Hace ya un tiempo, leyendo algunos materiales del musicólogo uruguayo Lauro Ayestarán, me enteré que éste visitó Sarandí Grande - Florida en sus viajes de investigación sobre la música folklórica uruguaya. Específicamente estuvo en nuestra ciudad en dos oportunidades: el 2 de junio de 1951 y el 29 de setiembre de 1956. Entre otras personas grabó a un tal “Ángel Orestes Giacoy”. Desconocido para mí en ese entonces, pero de inmediato pude comprobar que otrora fue muy conocido y admirado por quienes supieron disfrutar del arte de la improvisación de contrapunto.
Cito a continuación una breve descripción realizada por el personal a cargo del “Centro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán”, en referencia al material que el musicólogo pudo registrar con respecto a Giacoy. “...Las grabaciones las llevó a cabo en el Liceo Oficial de Enseñanza Secundaria, en su primera visita, y en la Escuela Pública (frente a la plaza) en la segunda oportunidad. El musicólogo realizó un total aproximado de 36 grabaciones, ocho de las cuales fueron a Ángel Orestes Giacoy, a quien también volvió a grabar en Montevideo en el año 1964…”
Giacoy fue un destacado Payador y Compositor que forma parte de la historia musical uruguaya, este músico nació en Sarandí Grande, el 9 de noviembre de 1911. Esto se refleja de algún modo en el interés que Ayestarán volcó en Giacoy, destinando casi una cuarta parte del total de grabaciones realizadas en esta ciudad a Ángel. Y como si fuera poco, lo vuelve a grabar años después en Montevideo.
El catálogo biográfico de AGADU (Asociación General de Autores del Uruguay) nos dice lo siguiente: “Angel Orestes Giacoy, cantautor de música popular y folklórica, nació en Sarandí Grande (Florida-Uruguay) el 17 de noviembre de 1911. Cantor y payador criollo, ha actuado en distintos circos: Pensado, Coliseo Romano, Fénix y ha realizado giras por la Argentina: Córdoba, Mar del Plata, Buenos Aires (Canal 9). Fundador del Festival de Salto; ha recibido distinciones de la Intendencia Municipal de Montevideo y del Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay. Ha compuesto música folklórica: estilos, cifras, milongas y ha grabado un disco para el Sello Antar Telefunken (álbum Brisa fresca). Es autor de los temas: “Allá en el cielo” y “El pasado y el presente.” (Con respecto a la fecha de nacimiento podemos ver diferencias en algunas de sus biografías. Aparece el 17 de noviembre en algunas y el 9 de noviembre en otras coincidiendo siempre el año 1911... Consultando a su familia, pudieron corroborar esta última como la fecha real de su natalicio).
Hace algunos años le consulté al músico sarandiense José Moreira sobre Ángel, este expresaba: “...Angel Orestes Giacoy fue un payador de primera plana, y fue un payador que los payadores de acá como don Fernandez, (...) como Luisito Berrueta que era bueno, como el tito Nuñez, esos son de acá de Sarandí, (...) pero eran payadores que andaban muy bien en ese momento, él los cobijaba (haciendo referencia a Ángel), los llevaba a la casa y ahí los hacía ir a la radio, los vinculaba…”
(Cuando José menciona la casa de Giacoy, hace referencia al domicilio en la ciudad de Montevideo, donde se radicó entre otras cosas para llevar adelante su carrera musical).
En otra oportunidad me comuniqué con el payador uruguayo José Silvio Curbelo, radicado en Buenos Aires - Argentina desde hace muchos años. Le comenté sobre mi interés de conocer más sobre Giacoy, a lo que me comentó: “Conocí y payé con Giacoy. Primero cantaba bien y tocaba bien la guitarra. Cierta vez un payador le dijo improvisando: “Si me gana esta payada, me como un caballo crudo.” A lo que Giacoy respondió al finalizar la décima: “se come un caballo crudo, yo no lo puedo entender, entonces se va a comer, un símbolo del escudo.”
Estos testimonios evidencian de algún modo sus características personales y artísticas, y son solo una pequeña parte del reconocimiento que ha tenido Giacoy entre sus pares. Supo trascender fronteras con la música, quizá hoy no nos resulta tan difícil viajar a Argentina o a Chile, pero realizar un viaje de esas características a mediados del siglo pasado y con el propósito de compartir su arte, sin duda alguna fue una hazaña y el reflejo de su profesionalismo como músico.
Su nombre no ha sido ajeno para quienes han investigado sobre la música folklórica y popular de nuestro país. Hamid Nazabay en uno de sus trabajos, al mencionar los payadores relevantes de nuestro país menciona: “También aparece en 1928, incipientemente, Ángel Orestes Giacoy” (Canto Popular Historias y Referentes, 2013, p. 162).
Victor Cavallaro Cadillac en su libro “Los viejos payadores de la patria - Poesías y cantores populares” destina las páginas 20 y 21 al músico sarandiense, en las que se expresa una breve biografía y dos composiciones de Ángel. También Dalton Rosas Riolfo y su Gran Cruzada Gaucha incluye a Giacoy en sus páginas como uno de los artistas que formó parte de esa propuesta.
Grabó un disco de vinilo, del sello Antar en el año 1965, este contiene tres músicas: una payada de contrapunto con el reconocido payador Luis Alberto Martinez, un vals titulado “Allá en el cielo” (autoría de Giacoy) y una canción criolla denominada “Es otra noche más” (Letra de Juan Pedro López y la melodía fue arreglada por Ángel).
Este músico se destacó en la improvisación, pero también la composición fue una de sus facetas como tal. De las 9 músicas que Ayestarán le grabó a Giacoy, 5 son de su autoría.
Considero que debemos prestar especial importancia a una de sus composiciones en particular, al estilo titulado “A Sarandí Grande”. Esta música, como muchas otras, ha quedado en el olvido, y se podrían deducir diversos motivos por los que esto sucede. Quizá el más significativo es la forma musical que acompaña esa letra, hablamos de un “estilo”, este ya forma parte del pasado musical de nuestro país.
La música folklórica de nuestros días se nutre de otras formas musicales que resultan más atractivas a un público ávido de músicas “alegres”, y en muchos casos creídos de que la velocidad de la interpretación hace a la calidad. Incluso el contenido de la letra tampoco parece tener la importancia que en otro momento supo tener.
Otro dato no menos importante son las posibles grabaciones que existan de la música en cuestión, Ayestarán grabó esta obra de Ángel en el año 1964 en Montevideo, pero como sabemos no fue una grabación con la finalidad de poder comercializar sino de investigación.
Independientemente de la forma musical y que tan “comercial” pueda ser esta, estimo que es importante el reconocimiento de una obra musical escrita por un sarandiense para Sarandí. Espero con estas líneas poder honrar a un músico que ha quedado en el olvido al igual que sus creaciones, y de algún modo reconocer en su nombre, hoy 24 de agosto, a todos los que cultivaron y aún hoy practican el arte de payar.
“A Sarandí Grande”
"Es mi cuna Sarandí
Pueblo de gloria y trabajo
De niño sentí el badajo
De lo que hay dentro de mí
Lavalleja luchó allí
Por la libertad anhelada
Chispa que ardió en la Agraciada
Y fue brasa en el Rincón
hoy florece en mi canción
por mi querencia adorada.
Aprendí de los sauzales
Esta bohemia que enarbolo
Y enamorando chingolos
Me olvidé de los zorzales
Como el chajá en los pajales
Doy mi alerta mañanero.
Llevo paciencia de Hornero
En mi corazón de Bardo
Soy humilde como el cardo
Y recio como el pampero.
De un lejano Sinaí
Mis nobles padres llegaron
Y en la tierra trabajaron
Cumpliendo con Sarandí
Yo formé mi hogar allí
Mis hijos son la evidencia
Y cuando la cruel sentencia...
Me quite la luz que hoy miro
Volará el postrer suspiro
A mi querida querencia
Ángel Orestes Giacoy..."